lunes, 17 de marzo de 2014

Quizás sea yo, que voy descorde con mi tiempo, que no entiendo el deseo del placer por el placer o que la sociedad ha difuminado los valores principales de la vida.
¿Que hay mas bonito en el mundo que querer y ser querido? sobre todo si se es querido por voluntad propia, sin forzar, sin exigir, por necesidad de vivir y de sentir esa llamarada que prende en el corazón cuando estas cerca de la persona a la que quieres.
Una bonita forma de completar este sentimiento del corazón es uniendo los cuerpos también,  como dos medias naranjas cortadas, que siguen encajando la una con la otra como si nunca hubiesen sido divididas. Que bonito el acto de hacer el amor, cuando hay amor de por medio, cuando hay pasión por ambas partes, cuando hay ganas de respirar el mismo aire cada mañana, de pisar el mismo suelo, de conocer el mapa del alma del otro...
La pena es cuando este sentimiento es efímero y el acto es mundano... más que pena es tristeza, por querer reducir algo tan complejo a una simple noche, vacía y hueca de sentimientos.
Quizás seré yo, que soy una romantica, aunque me decanto más por la opción de que el mundo ha perdido la esperanza de un amor sincero y puro.