Las relaciones comienzan con el respeto, luego se pasa a conocer la vida, las costumbres, las anécdotas..., a continuación llegamos a un punto de confianza, en el que compartimos nuestros secretos más íntimos y ahí florece la amistad.
Desgraciadamente, muchas veces pasamos del respeto a la amistad, pero en realidad ¿en qué se basan esas relaciones? ¿en interés? ¿en conveniencia?
Después de habernos tropezado con esas piedras y haber aprendido, deberíamos saber que clase de personas valen la pena y cuáles no, en qué nos convertimos cuando nos juntamos con ellas, que somos... porque nadie tiene que decirnos como somos, se lo decimos nosotros.
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