jueves, 8 de agosto de 2013

Por petición de los peces gordos de esta cuenta, he borrado la anterior entrada... Ayer contrastando opiniones sobre lo ocurrido, descubrí algo que me olía... soy una exagerada. Sí que quería dar lo mejor de mí y sí que puede que con algunas cosas la liara, pero por lo visto esas cagadas forman parte de mi encanto personal. Todos tenemos defectos, pero ante todo tenemos virtudes y por mucho que pesen los primeros las segundas valen el doble, porque cuando quieres a una persona no te fijas en esos pequeños detalles que te diferencian de ella, sino en esas grandes cualidades que te hacen querer ser mejor y te hacen sentirte querido.

Ayer aprendí algo muy valioso: los grandes momentos se forjan con pequeños detalles.

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