lunes, 26 de mayo de 2014

SOMEONE ONCE TOLD ME THAT YOU HAVE TO CHOOSE, WHAT YOU WIN OR LOSE


And watch this life pass me by 

So unhappy 


But safe as could be 


So what if it hurts me? 


So what if i break down? 


So what if this world just throws me off the edge 


My feet run out of ground 


I gotta find my place 


I wanna hear myself 


Don't care about all the pain
 in front of me 

Cause i'm just trying to be happy, yeah 

Just wanna be happy, yeah 



Tengo dos opciones, rendirme y ver como pasa mi vida, infeliz, pero a salvo del riesgo, o afrontar la realidad, luchar por lo que quiero, conseguir mis propósitos y ser, principalmente, feliz.

 Que por mi no quede.


A por todas.


martes, 20 de mayo de 2014

DISCURSO

Toda esta aventura comenzó un día de septiembre de hace un par de añitos. Cuando entré por primera vez en la escuela de infantil de Campolongo no tenia ni idea de donde me metía. De esta etapa recuerdo la peli de los tres cerditos, un par de anécdotas graciosas de contar como la historia de "Caperusita" y el nacimiento del odio hacia CaroL (con l final tremendamente pronunciada) de manos de mi querida profesora, que ahora mismo no recuerdo su nombre, pero si las diapositivas de Van Gogh que nos ponía, la foto del Castillo de la Mota y su pelo de raíces canas naranja teñido.

Luego llegó la educación primaria y con ella los primeros disgustos leves como una clase con solo cuatro chicas y un cuadernillo de educación física complicadisimo de completar, sin comentar los intentos de gallego y de tener un dictado de 30 palabras con menos de 10 fallos. Destacar a Marita, cuyo anillo era el arma mas letal hasta entonces conocida por todos, pero no podemos quitarla su merito, era una bellísima persona. Luego mi vida dio un giro de 180º o un cambio de 600 km. Casa nueva, colegio nuevo y sin embargo yo seguía siendo la misma niña que aún no había aprendido a decir las horas, pero que la tabla del 2 y del 3 la controlaba a la perfección. Fue un año duro pero el tiempo fue pasando y yo fui creciendo. Recuerdo el examen de 10 de matemáticas que hice, la única de mi clase. Los 6 años que pase en el mismo piso se hicieron largos sobre todo las clases de plástica en las que claramente era negada y no podía librarme de ella. No hubo ni un día en el que no formulara por lo menos dos veces las 4 palabras que atormentaban a mi madre: ¿Me perdonas el cole?.

Con la entrada a la secundaria la cosa se fue complicando, ahora requería una hora entera para hacer la tarea. La E.S.O fue una etapa extraña donde las amistades se dividieron entre aquellos que querían crecer demasiado rápido y empezar a sentir todo lo que les era desconocido y los que preferían alargar la niñez todo lo posible, como yo. Sociales fue la asignatura estrella junto a francés, al contrario que naturales, (no se como desde ese momento no me percate de que mi futuro no estaba en las ciencias). Para no perder las buenas costumbres, plástica continuó siendo parte de mis pesadillas, siempre había una gran montaña de ejercicios por entregar que no se acababa. Del último año de la etapa de secundaria me llevo a grandes amigos y grandes recuerdos, empecé a descubrir la realidad, eso que se aprende sin ir al colegio, que te lo enseña el tiempo y las caídas. El brazo que eche en clase de biología con los apuntes de zoologia de Loli fue algo para recordar, pero era preparación para la universidad así que ninguno podíamos quejarnos, además se nos olvido a todos cuando diseccionamos la trucha. Las clases de física con Pablo se convirtieron en las mejores horas de la semana (continuamente hacíamos experimentos) excepto cuando había examen, que me cagaba en todo lo cagable ya que no había aprendido nada de la materia.

Y bachiller, la etapa deseada, la recta final en el último pasillo, donde todo se ve desde otra perspectiva (literalmente). La decepción de que no hubiese clase de ccss en el bachiller internacional fue inevitable, pero admito que han sido dos bonitos cursos. El primer día en el nuevo instituto fue para recordar: llegamos tarde a una clase que no era la nuestra. A pesar de los agobios y de las largas tardes de estudio, he disfrutado cada minuto y me llevo buenas experiencias como la del Camino de Santiago.

Todo lo que empieza acaba, y todo fin va seguido de un principio. Cierro esta única etapa que he vivido para abrir otra tan impresionante como esta, o quizás mejor. Dar gracias a todos los que me han acompañado y me han alentado a ser la persona que soy ahora. Daría las gracias a los profesores en general, pero pocos han sabido hacer su trabajo bien, y meterlos a todos en el mismo saco me parecería injusto. A mis compañeros también les agradezco  que hayan hecho divertido este camino de 15 años y les felicito por llegar a la meta.
Finalmente, poder decir que:
Soy preuniversitaria.

sábado, 10 de mayo de 2014

Esta semana un alma más ha escapado por la noche al cielo. La madrugada del pasado martes Dios ha llamado a una mejor vida, a una vida eterna a un hombre que no llega al centenar de años. Ha abandonado esta vida en la que se confunde sueño y realidad, y donde los sentidos ofrecen el mayor placer para reunirse con tantas personas que desfilaron hacia ese mundo desconocido llenos de gozo y sin dudar tiempo atrás.
Para los que nos quedamos aquí es más complicado aceptar esto, porque para nosotros es una pérdida, pero yo creo que es una pausa en el camino juntos, como si ese ser querido se fuese directamente a casa y nosotros continuaramos el paseo, pero sabiendo que dormiremos en camas contiguas. Lloramos de tristeza, paradojicamente, sin darnos cuenta que ha pasado a una vida mejor. Cuesta encajar los golpes, pero la realidad es que en ese hueco en el que nadie puede afirmar con certeza que hay más allá del que se nos pare el corazón, lo mejor es agarrarnos a la creencia de que Dios lo ha querido así y que le acoge dandole el calor que ha perdido al perder la vida.
Sin embargo, el dolor es el dolor , aunque nosotros seamos los que elegimos sufrirlo. El mejor antídoto para estas situaciones es  no olvidarle nunca, porque aunque no le veamos él esta en cada manía, en cada tradición, en su canción favorita, en cada acontecimiento futuro...

Ahora, el siguiente paso es avanzar y de vez en cuando mirar las pisadas que dejaron huella en la arena y sentir las que dejaron en el corazón.